14 agosto, 2020

#VueltaALaRutina

Para muchas personas, hoy es el día de retorno a sus trabajos, clases o tareas rutinarias. Empezamos a intentar cumplir propósitos de año nuevo o a reírnos de ellos, pensamos en rebajas, actualizamos nuestra lectura de noticias y colgamos fotos, muchas fotos (sobre todo en Instagram), de los regalos, las comilonas y los reencuentros. Mientras repasamos las noticias, que van desde la televisión enrollable de LG al futuro Gobierno en Andalucía, siempre hay sitio en estas fechas para leer artículos sobre la gripe, los Presupuestos Generales, el nuevo reality que esté por venir y las rebajas.

Y entretanto batiburrillo informativo me han llamado especialmente la atención dos noticias de los últimos días: una es que en China se están empezando a utilizar uniformes escolares con GPS para tener controlada en todo momento la ubicación de estudiantes y si se han dormido. ¿Quién dijo privacidad? Independientemente de dónde venga la noticia (ya saltarán los que criticarán por ello a China por el hecho de ser China), me parece una barbaridad tan grande que me da igual de dónde venga. Fundamentalistas los hay de todo tipo y en todos los países: del control poblacional, moralistas religiosos, manipuladores del lenguaje, etc., pero ¿de verdad es necesario un control tan absoluto sobre la libertad de movimiento de los y las estudiantes?

La otra que me ha llamado la atención es la que se ha liado con la columna de Sánchez Dragó en El Mundo “Con faldas y a lo loco”, del pasado 6 de enero, donde arremete contra el concepto de Violencia de Género con datos falsos. Las redes se han llenado de usuarios que se han apresurado a desmentir los datos que aportaba, aunque me apena que se hayan quedado principalmente en los números y no se hayan preocupado por más por el contenido. El señor Sánchez Dragó básicamente viene a decir en su artículo que la Violencia de Género que es un término inventado para obtener votos. ¿Y qué es el término feminazi, sino otro birlibirloque semántico micromachismo para combatir la lucha por la igualdad? Otro que encima terminamos utilizándolo a pesar de lo ofensivo y falso que resulta. En el momento que asumimos como nuestra la terminología de la ultraderecha, les estamos entregando la batalla del lenguaje. Y con esa batalla perdida, la guerra se hace más difícil de ganar.

En fin, terminaré el repaso de la prensa “seria” y me pondré a leer las críticas deportivas hacia el Real Madrid, en las que encontraré coincidencia y confrontación, como en todos los artículos de opinión, pero que al menos no me quitarán el sueño. Al fin y al cabo es solo negocio deporte ¿no?

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