13 julio, 2020

Carta a mi hija

Querida hija,

No se si cuando leas esta carta seguiré a tu lado. Quiero pensar que estaré ahí y que podré verte volar sola, sin necesidad de que te sostengan ni de que nadie corte tus alas. Me gustaría saber que tu madre se ha convertido en esa figura de sabiduría que dan los años a la que siempre recurrimos cuando necesitamos de la voz de la experiencia. Y que tu hermano y tú seguís siendo un apoyo para el otro cuando éste lo necesita.

Quiero pensar que puedes salir a la calle y volver de noche sin miedo a que te agredan, insulten u ofendan, vayas borracha, triste o contenta. Quiero pensar que la persona o personas con las que compartes tu vida te consideran una elección en vez de una propiedad y que conservas tu porción de espacio personal, sin deudas ni dependencias emocionales. Quiero pensar que en tu trabajo se te valora por tu rendimiento y no por tu género. Quiero pensar que tú tomas las decisiones sobre tu cuerpo y que nadie lo va a intentar mercantilizar.

Dentro de 2 días es 8 de marzo y quiero pensar que cuando leas esto ya no será un día de visibilización de una reivindicación que dura todo el año, sino una celebración de los éxitos alcanzados. Aun así, este domingo será, espero, la primera de muchas manifestaciones a las que deseo sigas acudiendo cuando leas esta carta.

Y, más que nada, quiero que te sientas orgullosa de ti misma, de tus logros y tus esfuerzos, de no dejar que nadie dirija tu vida, de que no te digan lo que has de hacer, pensar o sentir por ser mujer, de que tus “princesas” de referencia sean mujeres empoderadas, fuertes e independientes, y de que practiques la sororidad, la resiliencia y la compersión.

No se si tu madre y yo habremos hecho un buen trabajo. Quiero pensar que sí, que los valores y la libertad que os demos a tu hermano y a ti traerán sus frutos y que no necesitarás de nuestra intervención en tu vida excepto cuando tú quieras contar con ese apoyo.

Querida hija, me despido reconociendo que me voy  a equivocar muchas veces y que tendremos enfrentamientos que seguro superaremos, pero todo lo que hago no es para que seas la mujer que quiero que seas, sino la que tú quieres ser.

Te quiere, tu padre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *